El Super Bowl XLV no defraudó.
Green Bay es digno campeón y tras lo visto en el emparrillado, no hay nada que discutir, pues por lógica, lo único que está en orden son unas enormes felicitaciones para ambos equipos.
Porque ambos lucharon de inicio a fin, como verdaderos hombres, demostrando que llegaron los mejores al Super Bowl, de paso, dándonos una pequeña muestra de la excelencia que ambos poseen.
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